miércoles, 31 de diciembre de 2008
infancia
canjeando la misa del domingo
por otro refugio más benévolo.
Los sepulcros transcurrían inmóviles
los pinos reían hasta llorar sus lágrimas pegajosas
los retratos, las placas, las velas, los epitafios, hasta el propio Marcial
celebraban nuestras piruetas.
A veces andábamos por el camino de San Pedro y Copacabana
más allá de los Cerrillos
cargando mochilas, gomeras, alguien lleva cortaplumas.
Pedaleábamos porque la bici era el mundo.
viernes, 31 de octubre de 2008
El viento
envuelve despacio
me hamaca en la nube azul
Se esconde en la noche
como si no pudiera oírlo
su juego un recreo de ruidos
que me invitan a girar
Arrastra los pies
incendia su voz a lo lejos
Devana el silencio
se mueve en la danza
se mueve
Su juego
un recreo de ruidos
que me invitan a girar
lunes, 8 de septiembre de 2008
a veces
o cuando siento ruidos
o cuando cierro los ojos
y veo lo último que vi
siento miedo también
no lo confieso
digo que me pasa a veces
y tengo que levantarme de la cama
buscar las llaves y escribir
que siento miedo
que vivo
viernes, 15 de agosto de 2008
fiesta
“regresar a la fiesta”
me detengo/recojo los frutos de la fiesta
¿somos el soplo antiguo de naves quietas?
entonces desamarrar el agua
encontrar la vida en el deseo
susurrar al oído el fuego
en el cauterio que es la palabra
martes, 5 de agosto de 2008
Que no pueda disiparse
¿Será tu amor prospectivo teleológico y predictivo? El que yo tengo para dar es retrospectivo en toda su trayectoria de emoción a pasión vehemente en su exposición pero hablamos de amor y sutil en su desarrollo impulsivo cuando culmina.
Hablamos de amor del que ofrezco y quiero a cambio un vendaval tu tempestad todas las tormentas porque renuncié a cazar céfiros.
Pero hablamos de amor un huracán necesito de amor estoy hablando que no pueda disiparse ni anticiparse ni adivinarse.
miércoles, 9 de julio de 2008
Segunda descripción (ella y yo)
Cuando su presencia me cautivó sentí que pasaba como las nubes de entonces. Era verano: bellos cúmulos superpuestos aunque viajeros. Enormes sombras blancas muy altas.
Le envié una señal en diferido y ella contestó. Mandé una señal como quien se detiene a izar el paraguas mientras comienza a lloviznar.
Renuncié a cazar céfiros.
martes, 8 de julio de 2008
Primera descripción en tercera persona (ella)
pero altiva su mirada
dibuja con esfumado
sonrisas en clave de duda
enseña los dientes
y es como si encendiera una luz