de tierra amarrada
que en sístole
desanuda el agua
porque llueve
con un lejano dulzor
guille dice:
anoche soñaba que comía facturas!
guille dice:
cosas dulces
Noé dice:
eso es tener alma de gordo
Noé dice:
...ya voy a ver si te encuentro en el sueño y acompañamos las facturas con unos mates así no te atoras
¿Supiste de mi cuando estuve perdido? También nosotros caminamos junto al camino y también pudimos mirar el yute hundiéndose en la tierra como el agua se profunde en la mar o como la flor se enraíza en la tierra. En la tierra. El polvo se levanta con los pies y la luz cae con el sol y la bruma nos enceguece. ¿Supiste de mi cuando te perdiste? Lloramos como el cielo cuando llueve o donde la semilla cuando surca el suelo. En el suelo. Caíste dormida casi muerta en el suelo y tu aspecto oscuro, de sombra, se esfumó. Los dos sabemos mirarnos. Nos encendemos con el mismo fuego. Con la misma fibra bajo los pies. Así caminamos donde nos encuentre el encuentro.
Tus dientes hurgando lo muerto
tus manos violadas por la calle
sudadas, jadeando hambre.
Las mías contra el pecho apretadas
protegiendo el pecho, oprimidas
en cruz sobre mi gran pecho.
Morder es cosa de siempre
aunque las bolsas sean negras
y el desecho el tesoro
No sentimos culpa
no sentimos responsabilidad
los vemos desatar
Morder es cosa de siempre
[uno]
Mi idea de Dios ha de ser hecha pedazos una y otra vez.
C.S.Lewis
recordaba la niñez:
jugaba a tener poderes invisibles
a mirar sin ser visto
a caminar despierto
con algún papel en la mano
y ese brillo del mar que soñé después
o este laberinto que encontré
me recuerdan el tiempo en el que juego
a encontrar la salida.
[dioses, guillermo ignacio martínez, 2008]