de amar el sabor del té
o de contemplar como cae
la miel
de saborear
el viento
y también de volver
Tus dientes hurgando lo muerto
tus manos violadas por la calle
sudadas, jadeando hambre.
Las mías contra el pecho apretadas
protegiendo el pecho, oprimidas
en cruz sobre mi gran pecho.
Morder es cosa de siempre
aunque las bolsas sean negras
y el desecho el tesoro
No sentimos culpa
no sentimos responsabilidad
los vemos desatar
Morder es cosa de siempre
[uno]
Mi idea de Dios ha de ser hecha pedazos una y otra vez.
C.S.Lewis
recordaba la niñez:
jugaba a tener poderes invisibles
a mirar sin ser visto
a caminar despierto
con algún papel en la mano
y ese brillo del mar que soñé después
o este laberinto que encontré
me recuerdan el tiempo en el que juego
a encontrar la salida.
[dioses, guillermo ignacio martínez, 2008]
[fragmento; Como el cielo cuando llueve en vienen y van]
Si me hubieras visto con el diccionario en la mano. Riéndome. Tratando de buscar la palabra ofusquez. Riéndome de tus ocurrencias. De tu ofendidura.
Y si supieras que antes fui a la farmacia a preguntar el precio de la novalgina. Porque sí. Por salir a la calle nomás. Porque fue el primer medicamento que se me ocurrió. Sólo quiero saber el precio… ¿y el frasco del genérico es de doscientos también? No, es un poco más chico. Era más chico el frasco del genérico me dijo el farmacéutico.
Y yo que pensé que vos eras más grande. Yo que pensé que esa noche me habías dicho que tenías un año más. Si me hubieras visto poner cara de enfermo o de preocupado y si lo hubieras visto al farmacéutico inquieto por venderme novalgina. Buscando precios, comparando y ponderando los beneficios del frasco chico, del genérico.
Si me vieras preocupado porque yo soy más grande que vos. Como ciento treinta milímetros más.
Si me vieras dudando al escribir. Si escucharas el melódico, sensual, susurrante francés de la cantante de esta noche.
Si me hubieras visto buscarte como loco después de la mirada que me enviaste entre tanto humo y tantas luces y tanto ruido. Esa noche que pensé que eras más grande.
Pero no importa. Ya nos vamos a ver de nuevo y no voy a hacer cálculos, voy a dejar de lado el diccionario y me voy a sentar a tu lado a escuchar otra ocurrencia o a mirar tu sonrisa.